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martes, 11 de septiembre de 2012

Algo llamado ira

Toda una vida normal, no muy diferente a las demás, creada por un pequeño personaje desconocido y, de repente, una batalla.
No sabes muy bien contra qué, pero sabes que no es nada bueno. Una fiera que lleva dormida mucho tiempo despierta e intenta arrebatarle el poder a aquel personaje que ha logrado que tu vida sea como es ahora. La bestia procura salir a la superficie, quiere darse a conocer, no quiere seguir dormida. Necesita saber cómo es llevar el control, pero el personajito no se quiere subestimar. El sólo ha creado esa vida, esa personalidad y no quiere que el monstruo destroce lo que tanto tiempo ha estado construyendo.
El juicio comenzó. En la batalla la fiera demostrará su fuerza acumulada mientras el pequeño personaje empleará la sabiduría que ha adquirido...

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Una extraña ilustración

 Poco a poco y casi instintivamente comencé a dibujar una sirena.
 Al principio, una silueta fue apareciendo. Los detalles surgieron en primer lugar en la cola y de ahí subieron hasta llegar al cuello, dejando el rostro vacío aún. El pelo, largo y ondulado fue el siguiente que "decidió" crecer. La cara todavía sin rostro, las sombras y otros detalles  siguen apareciendo. La blanca faz de la sirena estaba girada, era intención de un semblante melancólico. Sin embargo, al comenzar a definir los rasgos de la cara de la pequeña y triste nereida no florecieron ojos tristes y una mueca caída. En su lugar había un resplandor en la mirada y una lucida sonrisa.
 La obra mágicamente tomó vida propia y decidió ser feliz, lo que yo, su autora quería reflejar era un sentimiento afligido pero la sirena mostró sus verdaderos sentimientos. Sin entender cómo ocurrió aquello, opté por destrozar a la sonriente sirena, pero algo en mí paró ese deseo y me hizo entender que la sirena había rescatado la escasa alegría que quedaba en mi corazón plasmándola en ese papel para siempre.